Cómo catalogar tu colección de vinilos, cómics, libros y películas
Catalogar una colección no es hacer una lista de títulos. Es responder a tres preguntas: qué tengo, en qué estado y dónde está ahora mismo.
La distinción que casi nadie hace y lo cambia todo
Una cosa es la obra y otra el ejemplar.
El señor de los anillos es una obra. El tomo único de tapa dura que te regalaron en 2004, con el lomo ya vencido, es un ejemplar. Si además tienes la edición de bolsillo de la facultad y una en inglés, son tres ejemplares de una sola obra.
Las listas normales no saben hacer eso: te obligan a elegir entre tener el libro repetido tres veces —y que las estadísticas mientan— o quedarte con uno y perder los otros dos. En cuanto la colección pasa de cien piezas, esa diferencia deja de ser teórica.
Los campos que de verdad se usan
Es tentador inventarse veinte columnas. Luego no se rellenan. Estos son los que la gente acaba mirando:
- Formato. Vinilo, CD, casete, DVD, Blu-ray, tapa dura, bolsillo, tomo, grapa.
- Edición. Primera, reedición, remasterizada, la del aniversario. En vinilo y en cómic, esto es la mitad del valor.
- Estado. Del disco y de la funda por separado, que casi nunca coinciden.
- Dónde está. «Estantería del salón», «caja del trastero». Suena tonto hasta que tienes cuatrocientos y quieres uno concreto.
- Qué te costó y cuándo lo conseguiste. Para el seguro, para vender, y porque «esto lo compré en aquel viaje» es media colección.
- A quién se lo has prestado. Ver más abajo.
Lo prestado
Es lo que más se pierde y lo que casi ningún catálogo guarda. Un vinilo prestado hace ocho meses no está en tu estantería: en la práctica ya no es tuyo, y si no está apuntado con el nombre y la fecha, no vuelve.
Apunta a quién y cuándo. Con eso basta, y sin eso no hay nada.
Cómo meter cuatrocientas piezas sin morir en el intento
- Por el código de barras, si son libros. El ISBN lo
lleva casi todo lo editado desde los años setenta y hay catálogos
abiertos que lo indexan, así que escanearlo con la cámara es la
diferencia entre una tarde y tres meses.
Con discos, películas y cómics no cuentes con ello, y no es culpa de la herramienta que uses: el código identifica la edición exacta, pero no existe ninguna base de datos abierta que permita buscar por él de forma fiable. Ahí toca buscar por título. - Por tandas y por estantes. Un estante por sesión. Intentar hacerlo entero de una vez es cómo acaban la mayoría de los catálogos a medias.
- Lo viejo, a mano. Lo anterior al código de barras y lo autoeditado no está en ninguna base de datos, y hay que escribirlo. Es poca cosa dentro del total.
Dónde no guardarlo
En una aplicación de la que no puedas sacar los datos. Una colección tarda meses en catalogarse: es de las pocas cosas donde el trabajo vale más que los datos, y perderlo por un cierre o un cambio de precios duele de verdad. Antes de empezar, mira si hay botón de exportar — esto explica por qué.
Cómo lo hacemos aquí
En DeListado la obra y el ejemplar son cosas distintas: una obra puede tener los ejemplares que haga falta, cada uno con su formato, su edición, su estado, dónde está, qué costó, cuándo lo conseguiste y a quién se lo prestaste.
Los libros se meten escaneando el ISBN con la cámara del móvil. Discos, películas y cómics, buscando por título — por lo que se explica arriba, y lo decimos en vez de dejar que lo descubras tú.
Y va unido a lo demás: el disco que tienes en vinilo es el mismo que escuchaste el mes pasado, así que la colección y el diario no son dos listas separadas.
Ya puedes crear tu cuenta
Es gratis, no pide tarjeta y no hace falta que nadie te invite. Se entra con un enlace al correo: ni siquiera tienes que inventarte una contraseña.
Tu biblioteca nace privada y no aparece en buscadores. Lo que se guarda y durante cuánto está en la política de privacidad. · Ya tengo cuenta